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(67) La peste

Antonio Florido 30 Dic 2015 - 14:00 CET
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Obra del escritor francés Albert Camus (1913-1960).
Cuenta la historia de una plaga de ratas. En la ciudad argelina de Orán, a orillas del mar. Pocos personajes. Doctores que luchando contra esta plaga encuentran el valor de la solidaridad. Rieux, Tarrou, Castel, más un periodista que, enamorado, quiere huir de la ciudad cueste lo que cueste (luego, cuando le llega la ocasión, cambia de idea y se queda en la ciudad para ayudar), y el juez, a quien le muere el hijo a causa de la plaga. Una narración densa, reflexiva. Por momentos cruel, y clara en el entendimiento y en la expresión. Mezcla los sucesos con diálogos y con descripciones de la humana inclinación así como de la ciudad misma, enclavada en el centro de la plaga, devastada, dormida, viajando por los meses duros en el calor excesivo, luego en el crudo invierno, con sus golpes de helada curvatura en las almas de los personajes.
Conceptos como el absurdo, en continuo contraste con lo inmediato, a través de las vicisitudes y ansias de todos ellos. Nuestros queridos ciudadanos se agrupan para ganar en eficacia contra la peste. Comprenden a duras penas el fondo de la cuestión hasta que la novela avanza y es entonces cuando todos, o casi todos, asumen lo que pasa, en una atmósfera casi de conformismo, velando por que este absurdo sentimiento que los cubre no acabe con ellos. La plaga llega a ser, en el seno de la escritura, como el nervio de la trama. Los personajes adquieren en estos casos, una actitud casi secundaria, pues da igual lo que hagan ya que la enfermedad seguirá diezmando a la población. Orán como un barco encallado, casi en un pecio de forma, esperando a que llegue el fin. Y tal vez ese fin no sea más que la desaparición de todos los habitantes.
Camus y su existencialismo, dudar de lo humano y de lo divino, negando lo que produce sufrimiento al ser individual. Una lectura en el color del paisaje que lleva a la continua reflexión, poniendo en solfa valores que uno pensaba tener asentados.
Tras la lectura lenta (es el tipo de lectura que aconseja esta novela) de la historia, el nervio que dice: “En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio”. Personalmente no me cuadra, más bien lo contrario, pero es lo que reluce en mi mente después de haberla acabado.
Magnífica novela para un fin de año.
Vale.

Antonio Florido

Antonio Florido nació en Carmona (España), en 1965. Estudió Mecánica, Ingeniería Industrial y Ciencias Políticas. Aunque comenzó su oficio de escritor con la poesía, reconoce que se sintió tan abrumado por la densa humanidad de este género que tuvo que abandonarlo

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