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¡No tanto frío, por favor!

Enrique Arias Vega 18 Jul 2007 - 22:49 CET
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Mi hermana ha dejado ya de ir al cine.

Creía que era por culpa de las malas películas que se exhiben. Pero no. Hasta ahora, en nuestras charlas, ambos nos quejábamos de la creciente falta de ideas de los guionistas, tanto de Hollywood como de aquí.

—Los mejores escritores de películas se han pasado a la televisión —argumentaba yo, que no me pierdo un serial televisivo y que, en cambio, me cuesta un montón acudir a una sala de cine. Como ahora casi no hay películas buenas, en comparación con los dorados años 50 ó 60, espero a que alguna pase la criba de espectadores y de críticos y, de ser así, la veo luego en DVD.

No es el caso de mi hermana:

—Es que me he cansado de pasar frío —ha sido su explicación.

Resulta que a la pobre ya no le basta con llevar una chaqueta a los pases de películas y no es cosa de ponerse un abrigo en pleno verano para evitar una pulmonía.

Claro que eso no ocurre sólo en los cinematógrafos, que se decía antes. Ahora el dichoso aire acondicionado está a toda pastilla en tiendas, restaurantes, hoteles, supermercados,… con lo que en el mes de agosto se produce en ellos un ambiente más helador que en enero, sin necesidad de que haga llegado el temido cambio climático.

Conozco una empleada de unos grandes almacenes que, cansada de empalmar un constipado con otro, ha pedido el traslado desde la atención al público a un trabajo de despacho:

—No es que en él haga mucho menos frío —me cuenta—, pero al menos puedo vestirme como quiera y abrigarme un poco.

Por eso, ante tanta temperatura siberiana obtenida de manera artificial, me ha parecido muy timorata y pusilánime la decisión del Gobierno de poner las oficinas públicas a 24 grados. ¿Y el resto? Con esa actitud tan tímida y pacata, no sólo no ahorramos suficiente energía, que es lo que se pretende, sino que el mayor contraste ambiental con las empresas privadas va a provocar más pulmonías que antes.

Así que ya ven: o arreglamos pronto todo este desaguisado de temperaturas o acabaremos por desear que llegue ya el invierno para poder calentarnos un poquito.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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