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Qué hacer con las Cajas

Enrique Arias Vega 11 Oct 2007 - 23:58 CET
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Las cajas de ahorros, como los bancos, van tan bien, que cada tres o cuatro años doblan sus beneficios. Así que, si las cosas funcionan, ¿para qué tocarlas?

Lo que sucede en que en esta España de pujantes Gobiernos autonómicos cada uno de ellos quisiera tener su propio banco central. Se trata de la tendencia natural del poder a expandirse, a ocupar espacios, a dotarse de instrumentos para hacer su política y a utilizar recursos que, bien mirado, no son suyos; pero las cosas ocurren de ese modo.

Lo evidencia, una vez más, el periódico runrún sobre la fusión de las cajas de Castilla y León, en la que Caja Duero perdería, obviamente, su propia entidad. Claro es que, por inercia, las entidades financieras se resisten a un matrimonio en el que cada uno de los cónyuges no tiene nada que ganar sino que el hipotético beneficio se lo llevaría el Gobierno de turno.

De momento, los Ejecutivos autonómicos se dedican a influir en ellas, según su color político. En consecuencia, Caja de Castilla-La Mancha la preside el notorio ex diputado socialista Hernández Moltó, y Bancaixa, José Luis Olivas, que llegó incluso a presidir la Comunidad Valenciana con el PP. Para que luego digan.

Aun así, insisto, muchas cajas prefieren uniones transversales, es decir, con entidades de otras regiones, que forzadas coyundas autonómicas. No les cuento la resistencia que CAM y Bancaixa opusieron a Eduardo Zaplana cuando intentó fusionarlas. Sólo cuando existe el componente étnico y excluyente que se da en el País Vasco, por ejemplo, BBK, Kutxa y Vital acceden a las pretensiones de un nacionalismo con el que comulgan.

Por eso, uno ve en lontananza cualquier fusión en Castilla y León. De momento, las cajas han fagocitado bancos como si nada: unas veces, conservando la marca, como Bancaixa con Banco Valencia, y otras, absorbiéndolos, como hizo Caja Duero con Crédit Lyonnais. Con tanto recorrido por detrás y por delante y con tanto dinero en sus arcas, supongo que la polémica sobre fusiones de cajas es prematura y, en cualquier caso, interesada.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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