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La Comunidad Valenciana, reserva espiritual de Rajoy

Enrique Arias Vega 13 Oct 2007 - 23:13 CET
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Dentro del propio Partido Popular saben que, aun ganando las próximas elecciones generales, Mariano Rajoy tiene crudo lo de formar Gobierno si su mayoría resulta exigua, dada la dificultad de alianzas postelectorales. De ahí el esfuerzo por arañar voto a voto. Da igual que Rodríguez Zapatero haya dicho que desistirá si el PP saca una sola papeleta más que el PSOE: tenemos el ejemplo de José Montilla en Cataluña, arrebatando la presidencia a Artur Mas, para evidenciar los posibles pactos en sentido contrario.

Por eso, qué mejor escenario que Valencia para que la candidatura de Rajoy arranque con la mayor fuerza posible el próximo día 27. La Comunidad Valenciana no es el único bastión regional del PP, por supuesto, pero sí el que ofrece un mejor simbolismo respecto a Madrid, Murcia o Castilla y León: el del “autonomismo bien entendido”, es decir, de compaginar una cerrada defensa de la región con su incardinación en España. Lo dice un día sí y otro también el presidente Paco Camps y acaba de reiterarlo el secretario regional del partido, Ricardo Costa, en la celebración de los 100 días del nuevo Consell el pasado miércoles.

Que la fórmula funciona acaba de ponerlo de manifiesto la última encuesta del instituto Opina: el PP doblaría la ventaja que le sacó al PSPV-PSOE hace cuatro años y obtendría dos diputados más, mientras que el PSOE perdería uno.

Se entiende entonces el estupor de una izquierda que se muestra anestesiada. Su ala extrema, la de Esquerra Unida, parece haberle cogido el gusto a los ajustes de cuentas en vez de a hacer política. En poco más de una semana se han sucedido una serie de acontecimientos a cuál más sintomático: la secretaria del PCPV, Marga Sanz, se enfrentará a Gaspar Llamazares por el cargo de coordinador de la coalición, para aumentar así la fractura a escala nacional, mientras que a nivel doméstico se produce el abandono decepcionado de dos prestigiosos líderes históricos del comunismo valenciano: Joan Ribó y Alfred Botella.

Pero no hablemos de la izquierda testimonial y utópica, sino de la real alternativa de poder. El PSPV se halla descabezado, con un Joan Ignasi Pla en precario, cuyas últimas intervenciones en Las Cortes Valencianas han sido cualquier cosa menos afortunadas. Desde entonces han disminuido sus apariciones públicas y el partido se encuentra sin ningún referente personal hasta que el próximo congreso elija a su sucesor.

Ése era uno de los temas en los corrillos de la recepción del Nou d´Octubre, donde prodigó sus mejores sonrisas el alcalde de Alaquàs, Jorge Alarte, el candidato con más empeño y energía para sucederle. Mientras el sedicente hombre de La Moncloa, Jordi Sevilla, también está desaparecido, el tercero en discordia, Ximo Puig, ha preferido participar como alcalde de Morella en los actos de la cultura catalana en la Feria de Frankfurt. Semejante decisión, dado sesgo político que conlleva, puede acabar pasándole de factura frente a un Jorge Alarte más ecléctico y conciliador.

No es de extrañar, entonces, que Rajoy haya elegido este escenario sin rivales ni nada que lo parezca para proclamar su candidatura a la presidencia, una semana después del acto sectorial sobre el agua que celebrará el PP en Aspe el día 20 y al día siguiente de una cena en Valencia con toda la cúpula autonómica de su partido. De poco servirá la contraprogramación de sendas visitas esos días a la Comunidad de María Teresa Fernández de la Vega y de Bernat Soria, en pleno éxtasis de los populares. Como recordaba LAS PROVINCIAS hace poco, con el próximo habrán sido doce los viajes de Rajoy a la Comunitat en 2007, frente a sólo tres de Rodríguez Zapatero.

Esa tierra es, pues, la reserva espiritual de un Mariano Rajoy que lo tiene complicado, en cambio, en otros pagos.

Nada ni nadie parece enturbiar la felicidad del candidato en Valencia. ¿Podría ensombrecerla el no saber qué hacer con Eduardo Zaplana? Pues, probablemente, tampoco. Fuentes próximas a la calle Génova susurran que, según el líder del PP, Zaplana ha realizado un papel “muy difícil y muy importante” al frente del grupo parlamentario y que lo más probable es que “tenga un puesto en la lista que él quiera”. Así se entendería la críptica alusión del ex presidente valenciano a su papel de “sacrificio y trabajo”, durante su fugaz visita a Valencia esta semana. Pero ésa, como diría Rudyard Kipling, “es ya otra historia”.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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