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El secreto de Sarkozy

Enrique Arias Vega 01 Abr 2008 - 11:43 CET
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Aunque parezca mentira, el mismo Sarkozy que arrasó en las elecciones presidenciales hace un año, acaba de hundir a la derecha francesa en las municipales. ¿Cuál es el auténtico Sarkozy?

Llegó como un huracán, poniendo al país patas arriba. Anunció reformas en todos los frentes, desde la educación a la función pública, pasando por Europa y las relaciones internacionales. Evidenció el ambiente de cambio nombrando ministros socialistas, como Bernard Koucher y Hubert Védrine, y dando responsabilidades a otros, como Dominique Strauss-Kahn.

El hiperactivo presidente galo pregonaba que valoraría el trabajo de sus ministros mediante un carné por puntos, como si fuesen automovilistas, prometía que el esfuerzo y el mérito substituirían al adocenamiento escolar y se largaba al Chad a rescatar a compatriotas de una ONG que comerciaban con niños secuestrados.

Puesto a interferir con su agobiante actividad, intentó él sólo liberar a la colombiana Ingrid Betancourt, como si el presidente Álvaro Uribe fuese únicamente un repartidor de pizzas a domicilio.

En ese punto, los franceses comenzaron a sospechar algo raro de su jefe de Estado. Hasta entonces, habían pasado por alto el viaje en el yate de lujo de su amigo Vicente Bolloré, el que apareciese achispado en una rueda de prensa tras reunirse con Putin y su maratón amatorio con Carla Bruni, convertida en esposa entre la filmación de un spot de televisión y otro.

Sólo cuando llamó “gilipollas” a un ciudadano que se negó a estrechar su mano, intuyeron su secreto.

No es que Nicolas Sarkozy sea un tipo hiperactivo, en constante movimiento debido a una inmensa capacidad de trabajo, no, sino que seguramente padece el baile de San Vito, tradicional enfermedad nerviosa que impide quedarse quietos a aquéllos que la sufren. O sea, que el presidente francés no sería un fuera de serie a quien imitar, sino un pobre enfermo a quien compadecer.

Descubierto, pues, el secreto y desaparecida la fascinación del personaje, sus compatriotas habrían dejado de votarle en lo que sólo parece el comienzo de su caída.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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