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Quién pagará la crisis

Enrique Arias Vega 23 Ene 2009 - 15:54 CET
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Hay tres tipos de actitudes frente a la crisis económica: la de los pesimistas, la de los más pesimistas y la de quienes piensan como yo. Me explicaré.

Los primeros, como Solbes, sólo reconocen, por fin, que las cosas van mal. Lo segundos, como la UE, pronostican que van a ir a peor. Servidor y algún otro creemos, además, que de seguir así esto no tiene remedio. Continúo explicándome.

En otros países afligidos por la crisis, Gobierno y oposición tratan de ir de la mano para buscarle solución, en vez de poner a parir al rival. Es lo que hace el tan admirado Barack Obama, que hasta ha elogiado el patriotismo y el carácter de su antecesor, George Bush. Aquí no les cuento lo que los socialistas dicen de Aznar, porque ya lo saben. El ex presidente recibió el martes su primer doctorado honoris causa en España —en el extranjero tiene varios— y es como si hubiesen hecho director de un parvulario a un pederasta. Y perdonen la brutal metáfora.

Aquí, digo, Rodríguez Zapatero improvisa onerosísimos y discutibles planes sobre la marcha y lo único que se le ocurre al PP es mofarse de ellos. Pero en Valladolid, Valencia o Madrid los presidentes autonómicos proyectan medidas similares y entonces es el PSOE el que intenta desprestigiarlas. Así vamos.

No solamente no remamos en la misma dirección, sino que nos dirigimos directamente hacia las cataratas, con unas pavorosas previsiones de paro, déficit, decrecimiento y deuda.

Lo peor es que cuando otros países empiecen a sacar cabeza aquí nos encontraremos en un punto de partida peor. Esquilmadas ya nuestras arcas públicas, aun necesitaremos entonces más dinero para tres tareas nada nimias: atender las prestaciones de más parados y más jubilados; invertir en nuevos sectores más productivos y de mayor valor añadido, y pagar la ingente deuda pública acumulada, en un mundo en el que todos los países han acudido a ella, y a un precio superior al de los demás dada nuestra peor situación financiera.

Todo esto acabaremos por pagarlo nosotros y, lo que es peor, también nuestros hijos. Ya ven que hay motivos para el pesimismo si nuestros políticos no logran ponerse de acuerdo.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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