No sé sin son 700 o sólo 70 los asesores de Rodríguez Zapatero, pero me sobran todos. También estoy hasta el gorro de los de Pérez Touriño y de Esperanza Aguirre, de la ministra Bibiana Aído y de todos los alcaldes de Cataluña y España entera.
No deben ser muy listos, los pobres, si andamos como andamos. Ignoro, además, por qué se los ficha si ya existe una amplia nómina de cargos públicos y cada día aumenta el número de funcionarios. Me revienta, finalmente, que no acrediten su idoneidad en ninguna oposición y que sean contratados a dedo, propiciando el amiguismo y otras prácticas aun peores.
Me fastidia todo eso porque todos los días oigo a gente de la calle exponer magníficas ideas contra la crisis, sobre la educación y el empleo, la sanidad y los impuestos, las cuales caen en saco roto.
Por eso, propongo que se eche a todos los asesores de plantel y se los sustituya por un buzón en el que los ciudadanos depositen sus consejos. No sólo nos ahorraríamos una pasta gansa, sino que la aportación de ideas nuevas y refrescantes a lo mejor termina por sacarnos de pobres.
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