Por una vez, vaya por Dios, socialistas y populares locales están de acuerdo en solicitar para Salamanca la sede del “Año del Español” en 2010. Lo más lógico, sin embargo, qué quieren que les diga, sería llevar tal acontecimiento a cualquier lugar de América, incluso a Miami, donde nuestro idioma es mucho más apreciado que en la propia España.
El último acontecimiento que corrobora semejante aberración colectiva es la obligación impuesta a los médicos de Baleares de hablar el catalán para poder ejercer en la sanidad pública. Ante la creciente carencia de facultativos en todo el territorio nacional, algunas comunidades autónomas próximas, como la murciana, ya se han ofrecido alborozadas a acoger a aquellos médicos que opten por el exilio.
Uno, que acaba de recopilar en su último libro, España y otras impertinencias, muchos sinsentidos de este tenor en un país que parece deshilacharse a ritmo acelerado, no se hubiese imaginado un suceso como el de Mallorca ni aun echándole una buena dosis de mala leche. ¡No les cuento el partido que le habría sacado de haberse producido sólo hace unos meses!
Pero en ésas estamos: mendigando una sede donde conmemorar la existencia del castellano, idioma cada vez más extendido en el mundo a pesar de su mayor desconocimiento y hasta menosprecio por parte de muchos españoles.
La paradoja es que, pese a odiarlo, a marginarlo y hasta a prohibir su utilización por parte de sus súbditos, los dirigentes de los partidos nacionalistas excluyentes, esos que ansían separarse de España mejor antes que más tarde, cuando deben hablar entre ellos usan la lengua de Cervantes, faltaría mas.
Pero también ocurre otra cosa, para mayor inri: mientras que ellos fomentan y subvencionan con dinero público el uso de sus respetivas lenguas vernáculas, en muchos casos también le sacan una buena pasta a aquellos extranjeros que vienen a España para aprender el castellano. Y es que el dinero no tiene, a lo que se ve, ni ideología, ni lengua ni color.
Dense prisa, pues, los salmantinos en conseguir esa sede del español antes de que ose reivindicarla alguno de quienes lo desprecian.
Home