Quitando al Athletic de Bilbao, con el que se medirá el día 13, ningún equipo de nuestra Liga tiene más canteranos que el Barça: Puyol, Valdés, Xavi, Piqué, Busquets, Bojan…
Otros clubes, en cambio, apremiados por la urgencia de los resultados, dilapidan su patrimonio en costosos e inútiles fichajes que han llevado al fútbol español prácticamente a la ruina.
No está nada mal, en esta época de sociedad abierta y mercado global, el comprobar que la identificación con sus orígenes concede un plus de motivación a los deportistas. Le sucedió a varias generaciones de jugadores del Ajax y también a aquel Real Madrid de La quinta del Buitre. Ahora, sin embargo, una nutrida representación merengue —Negredo, Diego López, Arbeloa, Mata, Soldado…— ha tenido que optar por el exilio: ¡hasta 43 futbolistas han abandonado la casa blanca en las tres últimas temporadas!
O sea, que más allá del delirio megalómano de directivos ineptos y manirrotos, el mantener valores tradicionales de adhesión social continía siendo rentable.
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