Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Hacer más negocio con la lengua

Enrique Arias Vega 09 Jul 2009 - 16:23 CET
Archivado en:

Me siento como aquel periodista que cuando más feroz era la censura franquista se dedicaba a meterse con el presidente de Estados Unidos:
—¡Se va a enterar ese Truman de quién soy yo —decía.

Ni Harry Truman se enteró de la existencia de mi colega ni sus críticas sirvieron, lógicamente, para nada.

Pues a mí me ocurre que llevo escritos un montón de artículos en defensa de la lengua castellana y ésta ni se habla más ni mejor en gran parte de España.

Al contrario: en Cataluña se acaba de prohibir por ley la enseñanza de una tercera hora semanal de castellano, en Baleares se exige ahora a los funcionarios el conocimiento del catalán y en el Senado se practica un caótico plurilingüismo que exige la contratación de intérpretes. Viéndolo por el lado positivo, al menos éstos no tienen que irse al paro.

Frente a tanto despropósito, Salamanca podría alzarse como la capital del sentido común lingüístico, es decir, como la capital del castellano. Incluso, a escala mundial, si me apuran, aunque en México haya más hispanohablantes que aquí, como también los hay ya en Estados Unidos.

Según el Observatorio Turístico, unos 23.700 estudiantes extranjeros vinieron a la capital charra a aprender español, lo que generó más de 28 millones de euros. Pues qué quieren que les diga: que aún me parece muy poco y que esa cifra debería ser como mínimo cinco veces superior.

Y no me tilden de exagerado, por favor, ni mucho menos de estrambótico. Lo que sí resulta raro es que un asunto de tanta trascendencia quede confinado al ámbito turístico y no sea objeto de un mayor análisis económico. Ante el declive de las manufacturas tradicionales, la enseñanza del idioma debería ser la primera industria salmantina, junto a las otras tres únicas actividades generadoras de empleo: la universidad, la sanidad y la cárcel.

Pero me temo que no, que nos conformaremos con ser sede de algún que otro modesto congreso de este negocio de dimensiones planetarias y que, una vez más, a Truman y a quien sea les traerá al fresco lo que escribamos mi difunto colega y yo.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Más en A Contracorriente

Mobile Version Powered by