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Pozuelo, putas y demás

Enrique Arias Vega 12 Sep 2009 - 20:55 CET
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Vivimos a golpe de emociones pasajeras y efímeras que, una vez nos han conmocionado, son sustituidas frívolamente por otras sensaciones igual de fugaces.

Ahora le toca el turno a la salvajada de los adolescentes que asaltan una comisaría en Pozuelo o a las fotos del puterío consumado en plena vía pública del Raval barcelonés.

Antes fue la hora del acoso escolar que acabó con la vida de Jokin Ceberio o el asesinato de Marta del Castillo por su ex novio y amigos. Mañana ocurrirá con otro acontecimiento igual de previsible y que se está fraguando ante nuestras impertérritas narices.

Y es que somos una sociedad que ha hecho de la permisividad norma de conducta y del relativismo moral coartada colectiva. O sea, un chollo para cualquier actividad delictiva.

Lo ratifica Roberto Saviano al decir que los mafiosos italianos vienen a España porque la consideran un paraíso de impunidad. Pero también acude aquí un descerebrado y masivo turismo de botellón, mientras las putas se anuncian como si nada en los periódicos llamados serios, la telebasura promociona los comportamientos más indignos y las autoridades muchas veces son más complacientes con los criminales que con sus víctimas.

Para remate, los padres de los adolescentes detenidos en Pozuelo, en vez de ofrecerse a pagar los desperfectos causados por sus retoños, protestan porque los han sancionado a no salir de fiesta durante tres meses.

Vivir para ver.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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