Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Funcionarios y más funcionarios

Enrique Arias Vega 15 Oct 2009 - 20:37 CET
Archivado en:

Con un 18 por ciento de paro en Salamanca y otro 20 por ciento de funcionarios, ya me dirán.

El que haya puesto deliberadamente juntas ambas cifras no pretende ser demagógico, sino que quiere mostrar su carácter sintomático. Solamente la sanidad —primera industria local—, con 5.300 trabajadores, ocupa casi cuatro veces más personas que la mayor empresa privada, el Grupo Limcasa, con 1.500 empleados.

El ejemplo de Salamanca muestra que somos una sociedad volcada a la función pública: es decir, hacia el trabajo seguro, con estabilidad laboral y una retribución que no se mide por los resultados empresariales sino por la simple prestación de un servicio, dicho sea con todos los respetos.

Es más: mientras que en España se reduce el empleo privado, por mor de la dichosa crisis económica, aumenta en cambio la oferta de trabajo público en el conjunto de las tres administraciones —estatal, autonómica y local—, lo que conlleva en ocasiones una multiplicación de funciones por aquello de las transferencias de competencias muchas veces mal resueltas.

Nada tengo que objetar al servicio público, imprescindible y socialmente equitativo, pero no me negarán que seguir aumentando las subvenciones al ritmo que crece el paro y aumentar también el volumen de gasto público corriente —es decir, el sueldo global de los funcionarios— mientras que disminuye la riqueza creada por la iniciativa privada viene a ser pan para hoy y hambre para mañana.

Y eso que entiendo perfectamente la dedicación personal al servicio público como vocación profesional y también como refugio laboral en tiempos de crisis, faltaría más; pero un pueblo que da la espalda a la creatividad y al riesgo, a la acción empresarial y a la innovación económica lo tiene muy crudo en el presente además de dejar un futuro aun más problemático a los que vienen detrás.

En ésas estamos. Y siento repetirme una vez más, pero una sociedad como la salmantina, cuyas tres primeras empresas son la sanidad, la universidad y la cárcel, tendrá muchas realidades dignas de mérito, pero no constituye ningún espejo en el que poder mirarse si aspiramos a salir de una espiral constante de mediocridad.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Más en A Contracorriente

Mobile Version Powered by