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Luis García Berlanga: erotómano aficionado

Enrique Arias Vega 13 Nov 2010 - 14:14 CET
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El director de cine español Luis García Berlanga acaba de fallecer. Esta mínima semblanza, esta instantánea, fue publicada en el desaparecido periódico El Correo Catalán, de Barcelona, el ya lejano 16 de febrero de 1978, y se recopiló más tarde con otros 109 personajes célebres en el libro Personajes de toda la vida (2007).- ENRIQUE ARIAS VEGA.- Centro Francisco Tomás y Valiente.- UNED.- Alzira, Valencia.- 108 páginas.- 2007.- 9 euros

Es de tamaño natural. Con un anarquismo aristócrata y estetizante. Dicen. En su rizosa y blanca cabellera revolotean mil fantasías eróticas que buscan desesperadas el celuloide. “Soy un simple aficionado al género; no soy un erotómano practicante”, explica, con sonrisa de monaguillo travieso.

Quienes le rodean fabulan sobre sus fantasías perversas. “Sólo son leyendas —cabecea con modestia—, como eso de que soy hombre rico. Si acaso, lo que me gusta es no hacer nada… Bueno, una película cada tres años”.

Tiene una mirada limpia y clara que empequeñecen sus párpados cuando sonríe. Sus labios, carnosos y redondos, parecen amasados por la conversación de mil tertulias. “Con quien no he conseguido hablar nunca es con la muñeca hinchable de mi película. El guionista del filme, Rafel Azcona, opinaba que la relación con ella conllevaría el monólogo de su propietario. Le demostré fehacientemente que no”.

Lo suyo fue un silencio de tamaño natural.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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