Tenderos y profesionales se han visto privados de una porción de lucro debido al apagón de Barcelona acaecido este lunes y cuyos efectos perduran este martes.
Sin embargo, en la calle porteros, tenderos y vecinos conversan más que nunca, aunque tan sólo sea para maldecir a las companías eléctricas y las autoridades.
¿Nos va traer el apagón un atisbo de iluminación cívica?
No se habla en Barcelona de otra cosa. Pero da gusto que se hable. Que se dialogue. Que cesen las cajas registradoras y se abran los cerebros al prójimo circundante. Emulando al poeta:
-Enmudeced fusibles, resonad gargantas.
Todo un espéctaculo ver a vecinos y transeúntes confraternizar ante la adversidad.
Y como telón de fondo, nuestra cruda vulnerabilidad. Cómo un cable malefactor nos expropia la ganancia, desarbola las agendas y altera los ánimos.
Y pensar que hay pueblos de México o Nicaragua donde son más las horas sin flujo eléctrico que aquellas con electricidad…Y bien que sobreviven.
Este apagón ha tenido un efecto electrizante a la hora de estimular el diálogo ciudadano.
Lucro cesante que nos lleva al diálogo creciente. Siempre necesario pero tantas veces apagado. Fuera de cobertura.
(Con un saludo cariñoso para Jaume Lladó y mi agradecimiento por sus vivificantes comentarios, su sabiduría de facilitador).
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