Durante los últimos tres años he impartido cerca de 40 veces la ponencia “Cómo se diseña un Plan de Comunicación”. Ha sido sin duda mi seminario con mayor éxito, el más solicitado.
Y posiblemente también el más necesario: a pesar de la importancia de la planificación de la comunicación, apenas existe bibliografía sobre el tema. Me refiero a libros claros y útiles.
El viernes pasado tuve ocasión de exponer mis puntos de vista al respecto en la Universidad de Alicante, con motivo de las jornadas de reflexión de los departamentos de comunicación de las Universidades españolas.
Empecé mi intervención con una vieja máxima de los clásicos:
“Ningún viento es favorable para aquel que no sabe adónde navega”.
Con tal frase quise asentar de buenas a primeras la importancia de tener los objetivos claramente marcados. Lo que viene a continuación debe edificarse sobre cimientos sólidos.
Por otro lado, para valorar los efectos de nuestro plan, hay que saber la situación de partida. Es por ello también clave disponer de una auditoría inicial, aunque sea somera, básica.
Veo en mis seminarios gente con buen fuste y muchas ganas de aprender. Yo mismo me lo paso bien con ellos.
Un tema recurrente en los diálogos: se quejan de una cierta incomprensión hacia su trabajo en sus entornos. Yo les animo a hacer pedagogía de lo nuestro.A comunicar sobre la comunicación
Nada hay más gratificante que compartir tus conocimientos con quien demuestra leales ansias de saber.
Son públicos muy agradecidos. Y yo lo estoy con ellos. Tras 31 años de brega, mi carrera profesional tiene un atisbo de sentido.
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