El matrimonio Comas tomará el avión en las próximas horas: desde Managua a Barcelona, el mismo periplo que yo hice hace un mes.
Hay que recibirlos como se merecen. Amigos y allegados ya les esperan. Como quien espera el agua de mayo.
A medida que exploro en mi entorno descubro a nuevos admiradores del profesor Comas, rebautizado Don Carlitos en Nicaragua. Sus apuntes de historia del pensamiento económico y social han sido celosamente guardados por una amplia legión de ex alumnos.
Qué mejor legado puede dejar un pedagogo que sus apuntes sean tratados con el valor de un incunable…
Carles y Roser pronto aterrizarán y de repente este país se me antoja más digno. Más humano. Más habitable.
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