Poco más de dos años, luce vistoso jersey verde y ayudado por su padre sube al bordillo de la barcelonesa avenida de Roma con Entenza. A trancas y barrancas lo consigue. Qué gran paso para él. Qué minucia para un adulto.
El crecimiento determina que nuestras posibilidades de actuación aumenten. Pasos difíciles se convierten en trivialidad. Ni pensamos en ellos.
Generamos automatismos positivos para las metas que ya tenemos claramente superadas. Y nos concentramos y preocupamos por los nuevos bordillos de las aceras que nos superan. Como paredes insuperables. Las vemos como disminuidos niños verdes sin la ayuda de papá.
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