Si algo enseñan las mudanzas es que guardamos en las casas un montón de cosas innecesarias.
¿Y no será también que en el día a día hacemos gran cantidad de cosas inútiles?
Nada más difícil que seleccionar y decidir: lo que sí y lo que no.
En la función directiva la capacidad de tomar decisiones se considera una competencia principalísima. Decidir es todo un arte.
Las mudanzas son un buen momento para ejercitarse en ese arte. También constituyen una oportunidad para romper inercias y ataduras nostálgicas a objetos cuya existencia ni recordábamos.
Mudanzas, actividad terrible pero que bien mirado tienen su lado bueno. Si sobrevives a ellas, claro.
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