«El amor es eterno…mientras dura».
Es una pícara frase que se dice en la República Dominicana. Y efectivamente es así: la eternidad es una percepción. Acabada la percepción, acabada la eternidad.
Es un refrán que tiene su miga. Ilustra también una devoción ciega por el momento. Hoy es hoy. Mañana ya veremos.
Recuerdo la anécdota del portador de equipaje en la estación de tren andaluza, años cincuenta. Presta un servicio. Recibe una propina. Más tarde llega otro pasajero. El mozo se niega a acarrear los nuevos bultos.
-Chico, ¿es que no quieres llevarte una buena propina?
–Pa qué, señor, si hoy ya he comido…
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