Esta es una pequeña historia que mucho me gustó.
Por ello, últimamente con ella acabo muchos de mis seminarios.
Había una vez un padre y su hijito de corta edad que asistían a una sesión de circo…
Tras la sesión repararon que un pequeño elefante permanecía sujeto a uno de los palos principales de las instalaciones.
Unos años más tarde padre e hijo volvieron a una sesión del mismo circo y a la salida volvieron a encontrarse con el mismo elefante, pero mucho más crecido.
-Papá, ¿cómo es que el elefante, que se ha hecho muy grande, no arranca con su fuerza el palo y huye?
Y el padre le contestó:
-Podría hacerlo, hijo. Pero toda su vida ha estado atado a ese palo. Él no sabe que podría hacerlo.
Me pareció tal historia una excelente metáfora de lo que acaece en muchas organizaciones: si no lo creen, no lo ven.
Las ataduras mentales: por su culpa cuántas personas frenan su avance.
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