Así puedo resumir mi última semana, disfrutada en la Universidad de Harvard: una gran fiesta para el intelecto.
Mi primer desembarco en Cambridge, municipio contiguo a la elegante ciudad de Boston, ha sido una felicísima semana.
No me faltaron posibilidades para reemprender mi blog desde allí. Pero la falta de acentos en los teclados me disuadió de ello. Me resultaba triste verter textos sin su parafernalia gráfica completa.
Pero son muchas las ideas recopiladas de aquel fascinante rincón del mundo, donde el frío ha llegado a cinco bajo cero pero la calidez intelectual de la zona ha paliado cualquier escalofrío.
Vengo bien pertrechado de notas y observaciones…
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