Fue un cantante enorme. Y cuando vuelvo a escuchar sus canciones, es toda Francia y su voluminosa cultura la que entra en mi habitación.
«Et maintenant» y «Nathalie» se cuentan entre sus piezas más emblemáticas.
Hoy he sabido lo de la anécdota de la corbata…
Cuéntase que la corbata punteada que habitualmente lucía era un homenaje a su madre. Acudió con ella a buscar trabajo de pianista en un elegante bar musical. Le impidieron acceder al trabajo por no llevar corbata…
La madre, de manera diligente, arrancó un trozo de su vestido e improvisó una corbata para el hijo. Entró, interpretó y le contrataron.
Bonito, ¿verdad?
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