En plena plaza Cuzco de Madrid diviso en un edificio una niña ejercitándose en algún tipo de danza por medio de su wii, ese artilugio de moda que permite el juego virtual.
La tecnología consolida un nuevo tipo de onanismo: el disfrute encerrados con un solo juguete.
Y las cosas que veremos. Ya se puede virtualmente ir a jugar a tenis, de cacería, de romería, de hazañas bélicas y lo que haga falta. La virtualidad nos rodea de una manera muy real.
Nada tengo contra los nuevos horizontes lúdicos que abren las modernísimas tecnologías. Pero constanto un cierto deslumbre inicial, un acomodo rápido al nuevo juguete y un rápido deseo de nuevas emociones.
Un ciclo de vida realmente rápido.
Es el signo de los tiempos.
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