El arranque. Ese momento tan crucial de la jornada, cuando nos despertamos: ¿con qué grado de confort lo hacemos? ¿Brincamos alegres de la cama o por el contrario se nos pegan las sábanas, todo es sopor como si nos fallase el corazón, nos faltase resuello?
Levantarse bien y con buen ánimo suele ser el preludio de una jornada exitosa. Para ello un descanso reparador es crucial.
Soy de los que duermen peor ahora que hace cinco años. Mi sueño auténticamente reparador brilla por su ausencia. En paralelo disminuye mi memoria. ¿Van mis neuronas en regresión? Francamente sí. De capa caída.
Con la edad perdemos, perdemos y perdemos. Ganamos experiencia pero nos dejamos la piel (y las neuronas) en el camino.
Surge la inquietante pregunta: ¿Yo cómo llegaré a viejo?
Los trastornos cognitivos están a la orden del día. Hablé esta mañana con un especialista, el doctor Soria. Me contestó tajante:
-En lo genético, es una lotería. Pero en lo que depende de usted, sólo le doy un consejo: apasiónese por algo. Algo que mantenga viva su curiosidad y le haga aprender cada día cosas nuevas.
Es quizá por ello que las personas entusiastas por el conocimiento tienen un aspecto aniñado, una rara jovialidad en las facciones, una mirada risueña ante la ingente tarea por delante.
Son por elloh auténticos colosos en el arte del buen arranque…
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