En la última década los mecanismos de creación de reputación corporativa han sido susituidos por Internet: ahora lo que prima es la Red-putación: lo que sobre tu marca se diga en el ciberespacio.
Ello es válido tanto para grandes como pequeñas empresas, productos o marcas personales. El público tiene acceso a un caudal inaudito de información que le permite primeras estimaciones sobre la reputación de cualquier cosa, persona o marca.
En este sentido, Google y otros buscadores, así como las nuevas redes sociales apuntalan o erosionan los viejos prestigios que ahora deben pasar la ciber-prueba del nueve: qué se dice sobre ellos en la Red.
La nueva realidad abre posibilidades interesantes pero a la vez crea amenazas escabrosas: la suplantación de identidades con ánimo de desprestigiar o la pérdida de privacidad son males que deberemos afrontar de manera cotidiana.
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