Finalmente he decidido adentrarme en el cementerio de los libros, el almacén subterráneo de la librería de lance contigua al Ateneo en la calle Canuda de Barcelona.
Con la aquiescencia del encargado, me he adentrado por una escalinata propia de refugio antiaéreo y he aterrizado en una sala repleta de libros pulcramente ordenados pero en un ambiente de indisimulable humedad. Como mi cuchitril de libros en la calle Sagués. Tuve que abandondonarlo a causa de esa humedad que te asfixia. Sólo pensarlo, me entra frío en los pies.
El cementerio de los libros fue popularizado en la novela de Carlos Ruiz Zafón «La sombra del viento».
Echen un vistazo si pasan por Barcelona. Pero sólo unos segundos. La humedad a ciertas edades se vuelve inmisericorde.
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