Es lo que capto en un número creciente de lugares: mala leche. La crisis está haciendo pupa. Ciertamente la fiesta se acabó. Y la resaca deja secuelas de mucho calado.
Yo, en cambio, estoy razonablemente contento. Cuanto viene es para nuestro bien si lo gestionamos de manera adecuada. Estábamos embarcados en una espiral insostenible.
Ojalá salgamos de ésta todos mejores. Más auténticos. Más vinculados a las cosas esenciales.
Bendita crisis.
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