Es una expresión norteamericana muy certera: «Back to the basics». El retorno a las esencias. Al sentido común. A la manera cabal de hacer las cosas.
Es lo que reclama más y más gente que no acierta a comprender cómo de la noche a la mañana el próspero Occidente se halla inmerso en pavorosa crisis.
Entre las cosas básicas que hay que recuperar se encuentra el amor por el trabajo bien hecho. La auténtica cultura de la calidad. La solidez profesional. El buen criterio.
Estamos ya hartos de calidad ficticia , volátil. De apariencias que se desvanecen como el humo. Añoramos el trabajo bien hecho, la obra que perdura, la gente digna de confianza.
Es, pues, un retorno a las raíces. A las esencias. A la rectitud.
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