Veo por televisión la simpática campaña de publicidad de los supermecados LIDL en que un orondo gerente presume de calidad a buen precio.
Leo en paralelo que el semanario alemán «Der Spiegel» revela nuevas malas prácticas de esta firma para con sus empleados: fichas secretas con datos sobre su estado de salud…
Tiempo atrás elaboré un caso práctico sobre LIDL para mis clases de Comunicación Corporativa. En aquella ocasión me basé en las revelaciones de que la cadena espiaba a sus empleados con minicámaras.
Ya puede una empresa exhibir marca a troche y moche que si sus malas prácticas trascienden todo se le girará en contra.
En tiempos de crisis como los actuales el ciudadano se torna hipersensible. Se acaba la manga ancha. Resucita el espíritu crítico.
Algo es algo.
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