He quedado encantado tras mi visita a la Universidad de Navarra en Pamplona. Mi querido amigo Carlos Blanco me ha enseñado los vericuetos del pulcro recinto, incluído su asiento favorito en la biblioteca de Teología. Foto tengo.
Carlos viajaba a Madrid unas horas más tarde. Ha sido un suertazo coincidir con él y gozar de un tiempo primaveral en Pamplona.
Me ha encantado la pulcritud de las instalaciones y ese espíritu atento y aplicado del personal: están por la labor. También el diseño de la Facultad de Comunicación, ya medio centenaria (Intenté en balde localizar al vicedecano Fernando López Pan).
En la cosa de los estudios la aplicación es clave. Hay que dejarse de tonterías y centrarse en lo que se debe hacer. El ambiente que he visto por allí es recogido, silente, propicio. Lo escribo tal como lo percibo. Es sencillamente lo más cercano al ambiente de la Universidad de Harvard que he encontrado en España.
Por cierto, Carlos regresa a Harvard en verano. Yo pasaré allí la primera quincena de junio. Y regresaré tras el verano-09.
Me resultará grato ver el Boston primaveral y pre-estival. Recuerdo el terrible frío que hacía en diciembre. Tengo ganas de volver a la Widener Library. Y saludar a los profesores españoles de la Harvard Business School. Ah! Y desembarcar en Boston College, donde me esperan unas cuantas entrevistas. Me han hablado muy bien de esta Universidad bostoniana perteneciente a la Compañía de Jesús.
Pamplona y Harvard tienen esta conexión de pulcritud y recogimiento que me agrada. Aunque surge también en mis conversaciones con Carlos Blanco la bella Heidelberg, la ciudad alemana bañada por el Neckar en Baden-Würtemberg. Allí pasé mi primer verano alemán en 1980. Ansío también retornar.
Hay tanto y tanto por hacer…
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