Que una compañía aérea reprograme la salida o llegada de tu vuelo y te exhorte a comunicar con ella vía línea de teléfono de pago 807 para consensuar una solución, es sencillamente un fraude. Si la compañía causa el problema, es ella quien debe asumir los costos de la resolución. Ellos deben pagar la llamada.
Llamemos las cosas sencillamente por su nombre: constituye fraude aéreo.
Me doy cuenta de la endeblez de nuestra cultura de consumidores. ¿Cómo es posible tanta tropelía, tanta falta de respeto al cliente?
En parte porque no protestamos lo suficiente. Y porque vivimos aún en un pequeño paraíso para el granuja.
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