He oído hablar con frecuencia de las llamadas técnicas de visualización. Se me antojan técnicas sugestivas. Hace muchos años que me percaté de la importancia de la autosugestión y del poder extraordinario del subconsciente, siempre activo, latente.
En la medida en que consigamos percibir selectivamente aquellas cosas positivas, acordes con nuestro objetivo, será más factible que todo elemento favorable que encontremos en el camino sea rápidamente detectado e incorporado a nuestro equipaje. En resumen: visualizar el objetivo contribuye a su consecución.
En el campo del deporte las técnicas de visualización han permitido a deportistas estancados renovar sus ambiciones y conseguir metas superiores. Hacerse mejores.
El deseo de cambio impulsa el propio cambio, siempre y cuando pongamos esfuerzo y firmeza en el propósito.
Concebida de esta manera, la visualización rompe paredes, derriba techos y nos descubre horizontes insospechados. Hace el mundo un espacio modelable. Y de la vida, una experiencia excitante.
Bonito, ¿verdad?
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