Cien días es el preceptivo plazo de gracia antes de hacer una primera valoración global de un nuevo dignatario. Y en resumidas cuentas se piensa que el presidente Obama no lo ha hecho mal…
Las encuestas en Estados Unidos le dan al menos un 70 por ciento de satisfechos. Es una cifra elevada dadas las grandes dificultades por las que atraviesa el país.
En Europa la marca Obama continúa brillando con esplendor. Su gira por el Viejo Continente dejó un aceptable buen sabor de boca a la espera de dirimir nuevas cuestiones donde las dos grandes potencias tienen sensibilidades e intereses diferentes.
Cien días es muy poco en un mandato de cuatro años pero cualitativamente es un tiempo de oro: marca tendencia. Y ésta es positiva: de consolidación y aprendizaje rápido en el cargo.
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