Leí hace unes mesos en una entrevista que el cantante Juan Luís Guerra, a quien profeso gran admiración, preparaba una estancia sabática en Boston para actualizar sus conocimientos sobre música y voz. Me pareció genial, un auténtico reflejo de la voluntad de mejora continua.
Si un adalid del merengue y los ritmos caribeños es consciente de la importancia de renovarse, qué no tenemos que hacer los anónimos profesionales sin derecho a podio.
Yo regresaré a Boston en junio-09. Y no será mi última visita. Allí estoy creando mi campamento base para un desembarco en toda la regla. Será cuando tenga que ser.
Debo agradecer a los profesores españoles de la Universidad de Harvard el atento trato que me dispensan. Con ellos me volveré a reunir a la vez que asistiré a aquellas actividades académicas (pocas en junio, por cierto) conexas con mi campo de investigación: la comunicación corporativa.
Boston nunca basta. La zona de Cambridge está repleta de recursos intelectuales que vale la pena catar. Boston es mucho Boston.
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