Bajo por el Paseo de Gracia de Barcelona y observo un mantero singular: los bolsos de diseño encima de la manta pero tres cintas sujetas en las manos, como para arriar un caballo. En este caso para formar bulto con la mercancía de un tirón y huir del inopinado control policial.
Es una innovación fruto de la adaptación al medio.
Ojalá tanta capacidad de innovación se diera en la industria lícita y en todas las empresas. Otro gallo nos cantaría.
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