Hoy me reencontraré con mis primos carnales de la rama Violán en la bella localidad gerundense de Santa Cristina d’Aro. El 50 cumpleaños de mi prima Laura, a quien siempre me he sentido muy unido, nos reúne a todos, vástagos incluidos.
De pequeño mis primos eran familiarmente llamados «los primitos». De ahí derivó al mote «los primates». De buen rollo, por supuesto.
Alguno de ellos hace más de 20 años que no lo veo. Quizá no hemos sido ejemplares en este aspecto. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.
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