Ir de paraíso. Poco más o menos eso debe de significar el término «paradising», que ha acuñado una campaña de publicidad de promoción del Principado de Asturias como destino turístico (bello paíse, debo añadir, yo que he estado allí dos veces).
Este gerundio anglicista (consiste en añadir al sustantitivo el sufijo «ing») se ha extendido en la publicidad como un reguero de pólvora.
Hace unos meses Port Aventura acuñaba el verbo «portaventuring». Emulaba la fórmula de la compañía áerea «Vueling», gran precursora en todo esto y que, por cierto, conservará su nombre tras la fusión con Clickair.
Curioso fenómeno éste, cual emanado de un chiste de Forges. Un engendro de Forges. O lo que es lo mismo: un «forgendro».
Mientras la fórmula no canse, el panorama se nos va a llenar de nuevos engendros anglicistas para pasmo y diversión del consumidor.
Son las modas de la publicidad, siempre buscando sorprendernos en medio de una selva de estímulos.
¿Cuál será el próximo recurso que inventarán?
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