He recibido unos cuantos parabienes tras la presentación de mi libro sobre el Método Guardiola en ESADE. Un buen «feed-back», como se estila decir en las escuelas de negocios.
El acto del martes pasado me corrobora la impresión de que la gente tiene sed de franqueza: que les digan las cosas tal como uno las piensa.
Interesantes intervenciones por parte del público. Me preguntan, por ejemplo, sobre los padres de Guardiola. La influencia que han tenido en su talante y manera de hacer.
Ciertamente estoy de acuerdo en que los padres marcan de manera trascendental la carrera de un deportista de élite (de todas las personas en general). Salió el ejemplo de cómo Rafael Nadal ha gozado de un entorno protector que ha aupado su carrera. De hecho, la reciente separación de sus padres coincide con su actual lesión y retirada temporal de la competición.
Los padres son escuela primerísima y en ellas (o por oposición a ella) se forjan los caracteres.
Me comenta después un participante que preguntada la madre de Guardiola sobre de qué aspecto de su hijo se sentía más orgullosa, con buenos reflejos la mujer contestó que de hijos tenía varios y que de todos ellos se sentía «muy orgullosa».
Una respuesta que refleja claridad de ideas, premisa importante para construir algo sólido en la vida.
En el debate me preguntaron también sobre cómo implementar el Método Guardiola. Es decir, cómo conseguir que virtudes probablemente asumibles por la gran mayoría sean puestas en práctica. Es aquí cuando resalto que el valor de la ejemplaridad es especialmente útil para eso: nada más poderoso que predicar con el ejemplo.
Con unos participantes de Lérida converso sobre el papel ejemplificante que el joven futbolista Bojan puede ejecer en su tierra natal si no deesvía en su carrera deportiva.
Buenos amigos de amigos me instan a presentar mi libro en la librería La Tralla de Vic, la capital de Osona, esa comarca catalana a la que me siento tan vinculado. Es una excelente propuesta, muy digna de estudio.
Indefectiblemente me acaban preguntando por Samuel Eto’o. Trazo un retrato rápido del personaje según mis experiencias personales y pongo muy en cuarentena la figura de los representantes en el mundo del fútbol: son los más mercenarios entre los mercenarios.
Quien no se percate de la importancia del dinero en el futbol no entenderá la parafernalia de amores y distanciamientos en el mercado de los fichajes.
Por desgracia nos solemos creer nuestras propias mentiras: una de ellas, que los futbolistas comparten nuestros colores. El único color con el que se sienten realmente identificados es el del dinero.
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