Vegonzoso el espectáculo de la presentación de Ibrahimovic en el Camp Nou. Aquí hay alguien que no ha hecho los deberes. Da mucho que pensar sobre la falta de profesionalidad con que se gestionan algunos aspectos del club. Es el lado siniestro de una organización que ha vivido una temporada pletórica de gloria deportiva.
¿No será que los trofeos recientes constituyen una cortina de humo que oculta las debilidades profundas de la entidad?
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