Vi retazos de los dos últimos partidos de la selección española de fútbol contra Bélgica y Estonia (5-0 y 3-0 respectivamente) y me dio que pensar sobre la importancia de tener estilo propio.
La selección española lo tiene, importado -eso sí- del FC Barcelona. No es de extrañar desde el momento en que una nutrida representación azulgrana participa en la selección.
Mi reflexión: cualquier profesional debiera (no es fácil) porfiar por tener estilo propio.
Lo del Barcelona nace en los años setenta, en los tiempos del entrenador Rinus Michels. Con él y el fichaje de Johan Cruyff penetra un estilo de juego muy basado en la alta calidad técnica, la mentalidad ofensiva y el buen toque entre jugadores. Mejorado e intensificado, ha perdurado con el laureado Pep Guardiola. Ahora constituye un referente mundial.
Las cosas no se consiguen por generación espontánea. Hay que tener una idea clara y perseguirla con tenacidad. Aunque el éxito tarde en llegar, es esa larga espera lo que torna el ideal más sólido, a prueba de inclemencias.
FC Barcelona y selección española pueden presumir de un estilo de juego de lo más innovador frente a selecciones clásicas pero caducas y equipos otrora de relumbrón que agonizan por no haber sabido conjuntar sus figuras y dotarse de eso: un estilo propio.
Home