He regresado de una activa semana en la República Dominicana. Y me lo he pasado muy bien, rodeado de gentiles alumnas (pocos varones) en los campus de la Universidad Pontificia PUCMM en Santo Domingo y Santiago de los Caballeros. Allí imparto cada año formación de comunicadores.
Mucho que contar de aquel país tan cálido e inspirador, donde la música fluye por los poros de la gentes como el sudor y donde el calor estos días ha apretado un poquito más de la cuenta.
Me gusta la República Dominicana, con todos sus contrapuntos de pobreza y de problemas endémicos incluidos, por un motivo: ves gente con alegría de vivir.
Home