Veo más mendigos que en otras estancias. Se apuestan en Harvard Square y calles adyacentes. Llevan un vaso de plástico en la mano con la aspiración de llenarlo de monedas.
Me llama la atención uno de ellos tendido en el suelo con el cartel, en inglés, «Veterano de la Operación Tormenta del Desierto».
¿Puro reclamo o pura y cruda realidad?
Por la noche, cuando salgo por la estación de Porter Square, ya en el barrio de Somerville, contiguo a Harvard, veo indefectiblemente a una señora sexagenaria con todos sus avíos en bolsas de plástico. Es una «homeless», persona sin casa. Su aire es resignado, como el de quien sale de una broma pesada y ya la tiene asimilada.
Es la dureza del sistema. Entroniza a los triunfadores, desprotege a sus menesterosos.
El tiempo ha perdido la frialdad húmeda de los primeros días. Pero me pregunto en qué recoveco se meterá esta gente cuando bajen de nuevo las temperaturas.
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