He estado cinco semanas y media sin nadar. Ni más ni menos. Hoy he vuelto a la piscina con 500 metros a ritmo tenue y plácido.
Un duro resfriado y mi viaje a Panamá me cortaron el hábito de entrenar. Por fin he vuelto a él.
Nada hay más costoso que tomar la decisión de volver. Hoy el día (soleado y festivo) acompañaba. Una vez en el agua, el mundo se ve de otra manera. Pero hasta el regreso, cuesta.
Los buenos hábitos son la base de la correcta actitud, que forja el carácter y ésta una trayectoria que a su vez da unos frutos.
Volver a nadar ha sido recuperar un buen hábito. Apenas he tenido unas molestias en el hombro derecho derivadas de una mala posición en el dormir. El agua estaba agradable y la sesión ha pasado como por ensalmo.
Feliz retorno, pues.
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