Es una bella ciudad. Se mire como se mire.
A tal conclusión llegaba esta semana contemplando la ciudad de Barcelona desde la terraza de la soleada terraza en la octava planta de la Clínica del Remei, en la calle del Escorial.
(Mientras, mi padre se recuperaba felizmente de una intervención.
Es un rinconcito digno de ser tenido en cuenta. La ciudad magnífica y pletórica a los pies de uno. Abierta y generosa, mostrando sus encantos como una damisela rendida.
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