Para quienes aspiraban a encontrar en mi blog simplemente «experiencias de un comunicador», ya habrán notado en estos tres años que mis inserciones hacen de éste un ciber-dietario insoportablemente personal.
Debo decir en mi defensa que cuando uno supera el medio siglo de vida la memoria comienza a tornarse quebradiza. De manera que uno se ase al blog para contar sus batallitas como el náufrago al madero providencial.
Insoportablemente personal. Pero desprovisto de mayores pretensiones, lean estos materiales amigos, seguidores y curiosos como un testimonio más. Uno de tantos en la blogesfera, donde entre tantos árboles uno queda irremisiblemente oculto en el bosque.
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