Los Másters: imparto clase en unos cuantos de ellos y observo un defecto común: se descuida la dimensión práctica de los saberes.
Los Másteres nacieron precisamente para aportar eso: experiencia práctica para personas ya formadas, deseosas de culminar su ciclo formativo o de renovar conocimientos tras haber estado fuera de las aulas.
Por otro lado, el alumnado agradece «hacer cosas» más que teorización sobre ellas. Y está demostrado que cuando más aprendemos es cuando hacemos las cosas nosotros mismos.
Los Másteres deben emular por ello al máximo la realidad, obligar al participante a arremangarse.
Es lo que da mejores resultados.
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