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Saber perder

Miguel Ángel Violán 30 Abr 2010 - 20:17 CET
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Tengo muchas cosas que decir tras la eliminación del Barcelona por el Inter. Recién llegado de Madrid con el AVE, tomo resuello y me apresto a ello en las próximas horas.

Pero sirva como aperitivo una interesante carta al Director de La Vanguardia que con gusto reproduzco.

La justicia universal hasta en el fútbol

JAVIER IRIBARNE | Barcelona | 29/04/2010 |
Actualizada a las 11:19 | Participación

Muchas páginas se escribirán ahora, tras la eliminación del Barça de la Champions, que si faltó suerte, que si ha sido una lástima, que si el catenaccio italiano, etc. Pero como culé que soy, animo a todos los barcelonistas a que analicen la eliminación desde otro punto de vista.

Independientemente de cómo queramos etiquetar el haber podido estar en la final, sueño, como han dicho unos, obsesión, como han dicho otros, la realidad es que para la gran masa culé esta final era algo especial, algo diferente, simplemente por el hecho de jugarse en el estadio del Real Madrid. Ese morbo es el que ha ido creciendo conforme el club azulgrana ha ido pasando rondas mientras el equipo blanco se quedó en octavos. En mi opinión, el morbo inicial fue degenerando hasta llegar al punto de regocijarse con la posible humillación del club blanco. La final de la Champions pasó a un segundo plano, lo importante era humillar al eterno rival en su estadio.

Toda la movilización realizada desde el eslogan «Remuntada», toda la campaña mediática de TV3 (luego nos quejamos de la que se hace desde la meseta), ese vídeo de los propios jugadores, esas declaraciones fuera de lugar… Todo eso previo al partido era innecesario. Un simple llamamiento a la afición era suficiente por el simple hecho de llegar a una final de la champions (sea donde sea).

Ese deseo de humillar al rival es el que ha condenado al Barça. Cuando haces las cosas con ilusión y en beneficio propio, es cuando te llevan al éxito («la feina ben feta», ¿recordáis?). Ahora bien, cuando el objetivo es hacer mal al prójimo… Siempre aparece una justicia universal que pone las cosas en su sitio. El R.Madrid ya tuvo su fracaso, al quedar eliminado. Ése era el umbral que el deseo culé no debió exceder.

A los seguidores culés les lanzo dos preguntas para que reflexionen: ¿Si la final hubiese sido en cualquier otro estadio se hubiera hecho la misma movilización? ¿No creéis que ya deberíamos aprender del pasado y tener claro que no debemos mirar al eterno rival y pensar sólo en nosotros?

Retomemos la senda correcta, y… Força Barça!

Miguel Ángel Violán

Miguel Angel Violán es barcelonés, periodista y escritor, con 41 años de experiencia en el campo de la comunicación (Grupo Mundo, diario AVUI, TV3, Catalunya Ràdio, Radio Nacional de España, Círculo de Lectores/Bertelsmann, RIU/TUI). Desde 1996 hasta comienzos de 2008 residió en Mallorca, donde ejerció el cargo directivo de Director de Comunicación de la cadena RIU […]

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