Vuelven. Han despertado de su letargo. Y por su voracidad parecen tener hambre atrasada.
Las hormigas han vuelto a aparecer por la cocina y esto nos hace percatar de que ya ha llegado el verano.
Procederemos a tener cuidado con migas y residuos. A rociar la terraza de algún producto químico tremebundo. (He oído que la harina de trigo acaba con ellas por indigestión).
Las hormigas son ciertamente molestas. Pero admiro en ellas un hecho extraordinario: entierran a sus congéneres.
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