Era 2007. Jorge Lorenzo acababa de ganar su primer título mundial en 250 cc, título que revalidó tal año. Se hizo famoso. Y se percató de que debia expresarse mejor en público. Me contrató durante algo más de un año. Así fui temporalmente su coach.
Hoy se ha proclamado en el Gran Premio de Malasia campeón del mundo en la categoría reina, GP, su gran meta. Deja atrás 15 carreras en las que ha subido 13 veces al podio. Un palmarés extraordinario.
Su sueño se ha hecho realidad.
En la cuneta quedan los sinsabores y dificultades de este portentoso proceso de mejora continua. Tantas y tantas caídas, con severas hospitalizaciones incluidas.
Y un gran mensaje de fondo: para ser un campeón, hay que saber levantarse.
Felicidades, Jorge.
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