No han entendido nada.
Somos cuatro en casa y recibimos cuatro juegos de propaganda electoral en vistas a las elecciones al Parlamento de Cataluña. Papel -y en algunos casos plástico- de tres de los cuatro envíos van directmente a los contenedores de reciclaje cuando con un solo envío teníamos suficiente.
Es una muestra más de cómo se dilapidan los recursos, la creencia falsa de que somos inmensamente ricos y por ello podemos consumir inmensamente.
No hay conciencia de lo que en realidad nos está cayendo, ya que nuestros hábitos son esencialmente los mismos que antes de la crisis.
¿Dónde están los pequeños gestos, continuados y sostenibles, para cambiar el rumbo de una nave que hace aguas?
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